Archive for the “Español” Category
Hola amigos! Es un gozo saludarles en el nombre de nuestro Señor. El miércoles es el día de nuestro estudio bíblico en español y pensé saludar a mis lectores que son hispanoparlantes. Trato de poner algo en español cada vez en cuando.
Esta noche iniciamos un estudio a fondo de Génesis. La semana pasada ofrecí una introducción al libro. Les menciono esto porque apenas estamos comenzando. A veces algunos me escriben preguntando si tenemos grabaciones de estudios míos en español. Tenemos algo mejor. En cada momento tenemos un buen archivo de estudios en nuestro sitio web. Pensando en el hecho de que iniciamos el estudio de Génesis, aprovecho para animarles a que nos sigan cada semana en este estudio.
Si vas a http:/kcbt.org y haces click bajo Servicio de Adoración, más información, esto te lleva a la página que tiene varias semanas de estudios. Lo que vi esta noche es precisamente la introducción a Génesis. Lo que hice esta noche, Génesis 1:1, aparecerá dentro de poco. Puedes ir aquí si quieres ir directamente a la página con los estudios en español.
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Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.
Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.
Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?
Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.
Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.
Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos. (Números 20:7-13)
Este es el pecado por el cual Moisés no pudo entrar a la tierra. El caso es complejo, pues Moisés padece de varias emociones y frustraciones acumuladas en la trayectoria de los años en el desierto con las quejas y murmuraciones continuas del pueblo de Israel. ¿Será frustración, enojo o impaciencia? Sí, y sin duda otras cosas también.
En su forma más sencilla este pecado es la desobediencia. Dios le dijo hablar a la peña, y la golpea.
Por supuesto se ve además el orgullo de Moisés en sus palabras al pueblo congregado. “¿Hemos de hacer salir aguas de esta peña?”
Perdona, Moisés, pero ¿quién va a hacer salir aguas de la peña? Será Dios, ¿no?
Su falta de paciencia es entendible, pero no su falta de control. Tomándose de la situación, Moisés golpea la peña con la vara y, como para hacer hincapié en el poder de su esfuerzo, la golpea dos veces.
Dios ha sido misericordioso y lleno de gracia en estar dispuesto a proveerles aguas a pesar de su inmadurez. Moisés, al contrario, carece de gracia aunque es recipiente de ella. Moisés ha caído de la gracia (Gálatas 5:4).
Aun con todo lo que se puede decir en cuanto a Moisés y su complejo de emociones, orgullo y falta de paciencia, es sumamente interesante el análisis divino de lo que ha pasado. Dios señala dos pecados básicos. El primero es una falta de fe. “Por cuanto no creísteis en mí.” Más básico no puede ser. Dios le había instruido, y Moisés no le ha creído. Dios le dijo hablar a la peña y Moisés pensó mejor.
Más sorprendente aún para mí fue observar lo que Dios dice a continuación. Le acusa a Moisés de una falta de santidad, pero no de una santidad personal, sino la falta de santificar a Dios. Por no haber creído a Dios, Moisés ha fallado en no haber santificado a Dios delante de los hijos de Israel.
Sabemos que Dios es santo. Pero tenemos que recordar que santificar es sencillamente apartar, separar o hacer muy especial a alguien o algo. Dios es santo porque, como el único y verdadero Dios, él es apartado de todo y de todos. Nosotros somos santos porque él nos ha apartado como muy especiales debido a la obra de Cristo Jesús en su muerte, sepultura y resurrección. Nosotros vivimos vidas santas por lo que nosotros apartamos a él – nuestras vidas juntamente con todo lo que tenemos y somos.
Pero, también nosotros tenemos la capacidad para santificar a Dios – apartarlo de una forma muy especial en reconocimiento de su naturaleza única. En este caso, Moisés había de santificar a Dios por medio de obedecer la instrucción divina y lograr el resultado deseado (las aguas) dando testimonio de que el gran poder y gracia del Omnipotente había hecho esto. Cuando Moisés dirigía la atención a su propia persona con sus palabras bravas y sus obras de golpear la peña, Moisés estaba santificándose a sí mismo, pero en competencia con la santidad de Dios, no como resultado de la misma. Sólo de esta manera puede Dios recibir toda la honra y la gloria. Moisés le está quitando lugar a Dios. Logró el resulatado de las aguas, pero no el resultado más importante de santificar a Dios
Somos santos por la gracia de Dios. Él nos ha apartado como su tesoro especial. Nosotros hemos de corresponderle este amor santificando a él como la Persona más importante y especial en nuestras vidas. Si la santidad consiste en lo que apartamos para él, ¿qué podemos apartar el día de hoy para la honra y gloria de Dios? ¿Nuestra propia agenda, vocación, familia, sueños o dinero? Temo que muchas veces logramos resultados, pero no el resultado más importante de santificar a nuestro Dios delante de la gente.
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I’m dead serious. I would really like any honest input – short, succinct and, above all, practical for real life in real time.
Do you ever struggle with this whole idea of holiness? Who would dare to say that they are holy? Wouldn’t that negate the whole concept? So, we wrestle with feeling like we’re not holy, or not holy enough. Or, we just choose to ignore it and think that holiness is for someone we read about in a book, probably someone who lived long ago. Someone else may be holy but not me.
I’m going to try and answer this question Sunday morning, but in the meantime I would love to hear any thoughts. After all, we are instructed to be holy because the Lord our God is holy. It would probably be good to have an idea of what that means beyond dressing, speaking and acting a bit strange.
Hablo muy en serio. De veras quisiera cualquier comentario – corto, sucinto y, sobre todo, práctico para la vida real en el mundo contemporáneo.
¿Luchas tú a veces con esa idea de la santidad? ¿Quién se atreve a decir que es santo? ¿No sería eso anular el concepto? Entonces seguimos lidiando con el pensamiento que no somos santos, o por lo menos no somos lo suficientemente santos. O, elegimos a ignorarlo totalmente y creer que la santidad es para alguien de quien leímos en un libro, a lo mejor que vivió hace muchos años. Algún otro puede ser santo, pero yo no.
El domingo que viene intento a contestar esta pregunta., pero mientras tanto me gustaría escuchar cualquier pensamiento de ustedes. Pues la escritura nos instruye a ser santos porque nuestro Dios es santo. Probablemente sería bueno tener una idea de lo que es la santidad más allá de vestirse, hablar y actuar de una forma extraña.
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No sé cuántas veces he leído por completo la Biblia, pero el Año Nuevo me encuentra leyéndola de nuevo. Esta mañana estoy leyendo en Génesis. Noé envía una paloma para ver si se las aguas del Diluvio se habían retirado. La primera vez la paloma regresó al arca indicando que todavía no era tiempo para salir del arca. La segunda vez regresa la paloma con una hoja de olivo, símbolo de paz, y es la confirmación para Noé que la paz de Dios ya reinaba donde se ejecutaba el juicio de Dios poco antes.
Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. (Génesis 8:8-11)
A la misma vez estoy comenzando la lectura de Mateo, específicamente el capítulo 3, cuando me llama la atención la misma figura de la paloma. En Mateo 3 Juan ve una paloma descender sobre Jesús que es confirmación de que Jesús es el Hijo de Dios.
Observen los paralelos entre los dos pasajes. Noé y Juan el Bautista son profetas. Ambos viven un tiempo de oscuridad espiritual. En ambos casos es una paloma que señala que la paz de Dios ha llegado. Jesús es la paz de Dios (Efesios 2:14).
También en las vidas de todos nosotros que hemos depositado nuestra fe en Cristo Jesús, nuestra oscuridad se levanta con la llegada del Espíritu Santo, apropiadamente simbolizado por la paloma. Ahora, no vivimos bajo juicio en la oscuridad. Tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1) y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4: 7).
¿Tienes esta paz para con Dios? Si no, es una buena época para transformar tu vida por medio de confesar tu pecado a Dios y comprometerte a ser su seguidor. Si eres seguidor de Dios pero no tienes la paz que sobrepasa todo conocimiento, el principio del año también es un buen momento para llenarte del Espíritu Santo sometiéndote por completo a él.
God´s Peace in the New Year
I don’t know how many times I have read through the Bible, but the New Year finds me reading it anew. This morning I am reading Genesis. Noah sends out a dove to see if the Flood waters have subsided from the earth. The first time, the dove returned to the ark indicating that it was still not time to leave the ark. The second time the dove returns with an olive branch in his beak, the symbol of peace, and this is the confirmation to Noah that God’s peace now reigns where judgment had not long before taken place.
Also he sent forth a dove from him, to see if the waters were abated from off the face of the ground; But the dove found no rest for the sole of her foot, and she returned unto him into the ark, for the waters were on the face of the whole earth: then he put forth his hand, and took her, and pulled her in unto him into the ark. And he stayed yet other seven days; and again he sent forth the dove out of the ark; And the dove came in to him in the evening; and, lo, in her mouth was an olive leaf pluckt off: so Noah knew that the waters were abated from off the earth. (Genesis 8:8-11)
At the same time I am beginning to read through Matthew, specifically chapter 3, when this same figure of the dove caught my attention. In Matthew 3 John the Baptist sees a dove descend upon Jesus confirming that Jesus is the Son of God.
Observe the parallels between the two passages. Noah and John are prophets. Both live in a time of spiritual darkness. In both cases it is a dove that signals the arrival of God’s peace on earth. Jesus is God’s peace (Ephesians 2:14).
In the lives of all of us who have placed our faith in Jesus Christ, our darkness is also lifted by the coming of God’s Spirit, appropriately symbolized by the figure of the dove. Now, we no longer live under the darkness of judgment. We have peace with God through our Lord Jesus Christ (Romans 5:1), and we have the peace of God that passes all understanding (Philippians 4:7).
Do you have this peace with God? This would be a great time to transform your life by confessing your sin to God and committing to become his follower. If you are already his follower but do not yet have that peace of God that passes all understanding, this New Year is also a great time to be filled with the Spirit of God by submitting yourself to him in everything.
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Estando en el Cono Sur con mis amigos del CEC estas dos semanas anteriores, tuve la oportunidad de hablar con muchas personas. En tales circunstancias de andar en otras tierras de extranjero, he aprendido a tener a la mano ciertos cuentos, historias, u otras cosas para “romper el hielo” con diversos públicos.
 Rubén Darío 1867-1916
En esta ocasión recordé un relato favorito del famoso poeta nicaragüense Rubén Darío, y lo compartí en varios lugares donde yo andaba. Varios me preguntaron escribirlo y pensé compartirlo con todos ustedes queridos lectores.
Como se puede imaginar, muchos relatos se cuentan en Centroamérica sobre la vida y la leyenda de Rubén Darío. No puedo asegurar la veracidad de lo siguiente, pero es algo que aprendí cuando viví en Managua hace muchos años atrás de un señor quien era aficionado del gran poeta. A lo mejor es pura leyenda, pero suena muy bien.
Se dice que Darío aceptó venir a un evento literario en España. Pero, había varios poetas españoles en aquel entonces que le tuvieron envidia.
Según ellos, sería imposible que un “indio” nicaragüense tuviese el talento para ser un poeta de verdad. Entonces, un grupo de ellos conspiraron para probarlo y si fuera posible avergonzarle.
El día que llegó su vapor, un grupo de ellos estaba esperando en el puerto. Cuando Darío iba bajándose en la plancha, uno de ellos gritó desde la muchedumbre esperando abajo.
Oye, ¿de dónde vienes y a dónde vas?
¿Cómo te llamas y qué tal estás?
Ahora, dijeron entre sí, vamos a ver cómo responde. Vamos a ver si de verdad es poeta.
Se paró el nicaragüense en su descenso. Y, levantando su cabeza, replicó,
Vengo de atrás y adelante voy.
Me llamo Darío, y bien estoy.
Con gran crujir de dientes, los españoles tuvieron que admitir que el indio nicaragüense pudo defenderse como poeta.
Pregunto ¿cuántos de nosotros podemos contestar de una forma tan confiada estas mismas preguntas básicas de la vida? No tenemos ninguna evidencia de que Darío tuviera una fe bíblica, pero al menos supo usar bien el don que Dios le encomendó.
¿Y tú? ¿Sabes de dónde viniste y a dónde vas?
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